El RE-ENCUENTRO

Es realmente tesoros en el tiempo, cuando tienes un montón de años que no ves a una amiga ó amigo, alejados por cambios de empleo, mudanzas,  estados civiles… en fin no importa el motivo, de repente ese azar que nos juega la vida, vuelves a tropezar con ese afecto, ¡qué alegría!, de inmediato quieres verle, realizas esa cita no importa lo que tengas en tu agenda, pero acortas un poquito aquí, desplazas una actividad más allá, tratando de tener el mayor tiempo posible que  permita tener ese abrazo cálido del que compartió contigo momentos importantes de tu existencia.

Un café, un almuerzo, un vino…no importa el lugar, lo que tomes, lo que comas, llega el día, en la espera comienzan los recuerdos, surge en el rostro esa sonrisa cómplice de momentos alegres, graciosos, celestinos…no importa que la gente te mire, estas en la evocación. Suena el móvil, le dices donde estas y se produce el reencuentro.

Tertulia del recuerdo, de lo vivido en separado, pero lo cuentas desde la apertura, la confianza, el afecto que da la absoluta certeza de la amistad, ojos aguados, compenetración en las emociones pero felices, estamos de nuevo hermanados.

Se agota el tiempo, llega el momento de despedirse, caminando ya a solas queda la sensación de sumas de satisfacciones por cosechas de cosas bellas, que valen la pena,  obligan a no dejar de revelar  tu esencia, pues es lo que lleva a encontrar los más preciados tesoros.


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