Un mundo de fantasía bajo... LA GRAN CARPA

¿Qué niño no registra dentro de sus recuerdos momentos felices?, entre ellos se encuentra la primera vez que lo llevaron o pudo estar por azar de la vida en un Circo, experiencia  inolvidable  gran festín donde todo ocurre de manera esplendorosa. Revivo ese momento como ayer.
Recuerdo  la fila para comprar el boleto de entrada, en ese espacio mis padres compraban golosinas, la espera se hacía interminable, llegado el momento de ingresar al gran toldo surge mucha emoción y expectativa, en el interior todo oscuro, en la entrada aparece alguien que presta asistencia con una pequeña linterna de manera te ubiques en la tribuna, la agitación es gigante dentro de ese extraordinario mundo infantil, ya ubicado el público, queda en silencio esa enorme carpa. 


En el centro se enciende una luz en forma circular, un hombre con levita roja camisa blanca, pantalones de rayas, botas y sombrero comienza el espectáculo con voz ronca y fuerte “Damas y Caballeros…”

Luego de ese inicio comienza las presentaciones cada artista  con su música, color, fantasía, según su creación,  salen los zanqueros bailando realizando pericias con largos pasos, malabaristas con masas de colores, pelotas con tonos escandalosos, bolas de cristal, y los que no pueden faltar son los payasos en sus bicicletas con las que hacen maravillas, la ponen pequeña, grande, la manejan al revés, juegan con los espectadores, todos ríen, de repente cambia la música, el color de la luz, y entran los acróbatas por arriba, bajan con cintas de colores realizando piruetas, pasan al centro unos con otros como expertos equilibristas intercambian poses, luego el mago con su encantamiento, desapareciendo cosas, trasformándolas en otras, rompiéndolas y resarciéndolas como nuevas. 



El tiempo pasa sin darnos cuenta entre lo ilusorio, llega el final  de la función todos salen al escenario saludando a los espectadores, la música cada vez más alta, papeles de colores caen, y cada chico con sus ojos brillantes, corazones alegres, llenos de esa invención que perdurara en la memoria.






Ya adultos repetimos el encuentro, llevando a nuestros pequeños evocando nuestras alegrías de infancia y entendiendo cada expresión de asombro, júbilo, contento de los chiquillos, ante este hermoso mundo del circo.

Es un legado cultural dejado por algunas civilizaciones antiguas, data aproximadamente de 3.000 años atrás, se habla de China, Mongolia, La India.  

El circo tradicional tiene por característica trasladarse a diferentes ciudades, en la actualidad existen circos fijos geográficamente. Sin embargo en Europa desde el siglo XVIII se han multiplicado las compañías nómadas que actúan en espacios libres anfiteatros a cielo abierto dando grandes espectáculos, cada vez con menos presencia de los animales, pues hubo maltratos hacia ellos, que generaron  consecuencias negativas incluso hasta la muerte.
Hoy por hoy se resalta más la expresión corporal, la fantasía teatral naciendo dentro de las aulas la formación en arte circense, enseñanza en acrobacias, manejo de títeres, gimnasia, contorsionismo, entre otras, dando al hombre como centro del gran espectáculo  del Circo.  



Compañía Nacional de Teatro y Circo en Venezuela- Foto ENcontrArte








Fotografías de Miriam Flores

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