LA ARMONÍA DEL SER


La armonía en su significación, es utilizada mayormente en la música, sin embargo, cuando se refiere a otros temas, podríamos encontrar entre sus sinónimos: la calma, el entendimiento, la simetría, la unidad, la fraternidad, la paz, entre otras.

Un ejemplo de la perfecta armonía  ocurre en la música es por ello que se denomina el lenguaje universal, podemos unirnos, entendernos, compartir a través de esta hermosa concordancia.

Armonía, en música, es la combinación de notas que se emiten simultáneamente. El término armonía se emplea tanto en el sentido general de un conjunto de notas o sonidos que suenan al mismo tiempo, como en el de la sucesión de estos conjuntos de sonidos. Cuando dos o más notas aparecen al mismo tiempo en cualquier composición musical se produce un tipo característico de armonía: en la intersección de las melodías simultáneas de una fuga o en una melodía a la que acompaña un determinado contrapunto.


Sin embargo no es lo que deseo departir, deseo enfocarme en  la armonía del hombre.

Para un estado de completo bienestar necesitamos una mejora de nuestra calidad de vida, que nos permita estar emocionalmente en equilibrio con nosotros mismos y con nuestro entorno. En la cultura occidental, las relaciones sociales son cada vez más insertadas en contextos de utilitarismo, competición y consumo, produciendo falta de sentido, retraimiento y apatía.
Desde una visión integral, no se reduce a un único aspecto dominante, sino que se concibe como resultado de las relaciones y dependencias reciprocas de varios fenómenos: físicos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales.
El predominio de la razón y del utilitarismo niega la importancia de las dimensiones emocionales del ser humano, como el nivel de satisfacción y de motivación en el trabajo, las buenas relaciones con los demás, el tiempo libre y el contacto con la naturaleza.
Hay dimensiones humanas que necesitan ser reconocidas y desarrolladas para un completo bienestar. Reducir la vida a un aspecto, negando las otras, lleva consigo consecuencias no esperadas que influyen sobre nuestro nivel de salud mental, emocional y física. 



El modelo socio-económico, con su énfasis hacia el crecimiento sin límites, ha provocado una pérdida de percepción de los límites humanos  devolviéndonos nuestra responsabilidad hacia ella.

En una sociedad en la cual se vive un tiempo en constante aceleración, no hay tolerancia. La percepción acelerada y lineal del tiempo nos conduce a una manera de vivir convulsiva, que hace que vivamos con la sensación de urgencia constante, determinando padecimientos físicos, emocionales o mentales del que contribuyen a una mayor vulnerabilidad.
No hay calidad de vida sin una vivencia del tiempo que favorezca los ritmos biológicos y los contactos humanos. En otras palabras la armonía del Ser.
Como resultado obtenemos la calma, el entendimiento, la simetría, la unidad, la fraternidad, la paz, entre otras. Dando en nuestro medio ambiente la armonía del "Ser Humano".

"Estamos en este mundo para convivir
en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí."

Sidhartha Gautama

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