¡SOMOS NOSOTROS NADIE MÁS!



Asumir nuestros vacios, deficiencias, contradicciones, es un camino cuesta arriba. Elevar el estado de consciencia sólo se realiza mediante  auto observación y la experiencia del momento.


En oportunidades cuando se sale a la calle, se observa los temas de conversación de la gente y en su mayoría son de queja, crítica, burla, entre otras, muy pocos están en silencio o con una conversación que ayude a construir bienestar.

Se habla de solidaridad, trabajo en conjunto, de construcción colectiva, respeto y en el campo de acción surge egoísmo, imposición, protagonismo, interés personal, aunando  con los registros vívidos en el pasado de libertad o represión que generan una conducta  de defensa, mezclándose lo agresivo,  la intolerancia, la desconfianza que sólo bloquean la buena escucha, la aceptación del otro y lo más importante el aporte que puede surgir de ello. 

En esta etapa de construcción colectiva donde la diversidad es la riqueza suprema que tenemos los venezolanos, debemos estar atentos al surgimiento del sectarismo, pues nos cercena la oportunidad única e histórica que ocurre en nuestro País, la edificación colectiva en nuestros sectores para el bienestar común,  que redunda no sólo en nuestro vecindario sino también en sus alrededores.



Sepamos que cada aporte por pequeño que sea es una verdad, un enfoque que permite agrandar las posibilidades de felicidad. 

Hay un libro que permite apoyarse  dentro de este proceso tan vulnerable como  “Herramientas para la participación”  escrito por M. Harnecker,  L. Bonilla y   H. El Troudi. 

El contenido define lo siguiente: dentro de los procesos de participación se encuentran barreras como la apatía, la cultura del otorgamiento de favores, burocratismo, autoritarismo, el sabelotodo, el asambleísmo, perfeccionismo, politización y otras que se nombraron al comienzo de este escrito.



Continua  por otro lado señalando ¿qué nos motiva a organizarnos? Algunos tales como servicios básicos, territorio, identidad, entre otras.

Pero me detengo en lo imprescindible “clave para unificar”


Tener un plan único de trabajo, donde todos se muevan a construir, aportando su granito de arena. Ese plan permitirá coordinar las actividades utilizando la forma óptima de trabajo.
 
Tomando en cuenta lo siguiente: a) un diagnóstico previo, b) definir una estrategia, c) establecer las tareas de acuerdo con las habilidades de los participantes, siendo asumidas públicamente, d) ante las fallas aplicar correctivos oportunos, esto motiva a las personas que hasta la fecha han permanecido apáticas a sumarse.


Aceptar cualquier vecino que desee participar, sin miedo, pues nuestra consciencia debe comprender que las necesidades son de todos, que por muchas que sean las diferencias, si realmente se trabaja por un plan donde sea de interés y bienestar para la mayoría, ninguna minoría sería obstáculo, entendiendo que sus críticas sólo servirán para mejorar lo que se está haciendo. Y así los Consejos Comunales se convertirán en el sueño de muchos que dieron su vida por este momento de absoluta transformación. 


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