EN MEMORIA A UNA GRAN AMIGA



M aravillosa amiga, de sutiles tallas.
A rmada de luz, para el que quisiera escuchar.
R ebelde nunca pasiva, siempre despierta.
I ntelecto en demasía, que coartaba su imaginación
N o dejaba de preguntar ¿los porque? de la vida
A lguien que dejó huella en la que la conocimos.

Marina, realmente te extraño, esas conversaciones el cual nunca tenían final, siempre dejábamos temas inconclusos, nos íbamos con tareas internas, que despertaban nuestras ganas de continuar en el próximo encuentro para descifrar ecuaciones que juntas se potenciaban.

Compartir contigo era crecer, recuerdo cuando nos conocimos en una escuela donde daba clases de Filosofía, no recuerdo bien como llegaste, pero lo que evoco era una discípula que permitió ante sus consultas y visiones enriquecer ese espacio de aprendizaje.

De allí compartimos libros, música, conocimos los familiares, nuestros hogares (templos personales) transcurriendo cenas, y esos encuentros de cumpleaños, navidad, que no podían faltar, la distancia física nunca fue un impedimento para continuar el dialogo, aunque pasara un largo espacio que no lográramos contactarnos, sabíamos que estábamos, eso que llamamos una real amistad. No era necesario estar juntas para saber cuándo necesitábamos de una palabra de confort, que pudiera fortalecer nuestro espíritu para continuar, allí de alguna manera estábamos, un correo, un mensaje, una llamada. Sincronía del Universo.

Marina con sus hijos, como siempre los miró
Tu familia era tu centro, cuando hablabas de tus hijos, el brillo de tus ojos era inevitable, aunque ya estaban adultos, como toda madre los veías niños. Te sentías orgullosa de sus logros, la preocupación el futuro que les deparaba, cuando nació el nieto fue un regocijo. Tu Madre, tus hermanas aunque lejos físicamente, siempre en contacto.

Un día la noticia inesperada, te nos fuiste de plano…aunque manejemos mucho conocimiento al respecto, no estamos preparados para la separación repentina, surge la tristeza, el dolor, que el fondo es egoísmo, pues no podemos verte más.
 Al pasar del tiempo, surge la amiga que comprende que fue lo mejor para ti, se que estas mucho mejor que aquí, y que algún día nos volveremos a encontrar, amiga, hermana, como es tus últimas conversaciones me llamaste, ¡Hasta siempre!


Nota: fotos cortesía de su hija Adriana

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