UN MUNDO CONVULSIONADO, ¿QUÉ HACER?





Hoy en momentos de grandes cambios y donde se produce las profundas diferencias entre puntos de vistas, es importante tomar textos históricos que permitan entre líneas sacar la génesis de lo que produce en la humanidad tanta guerra. Thai Nhat Hanh resalta la intolerancia, el fanatismo, la avaricia, el odio, la discriminación, entre otros, como los verdaderos enemigos del Ser Humano. Sin embargo dentro del estudio del Individuo, se generan investigaciones sobre la dualidad, que tocan desde lo espiritual a lo más terreno, en relativo a lo que han denominado el bien y el mal (que surge en momentos) pero que no somos capaces de ser responsables, reconociendo las fuentes que generan dicha negatividad en nosotros.

Eva Perrakos en un libro denominado “No temas al mal” donde con lenguaje Psi-lógico- espiritual desarrolló una tesis sobre el hecho, este trozo es una píldora de lo que sostiene en el contenido de su obra:


Tú y yo seguramente no somos malos por completo, pero sí tenemos el mal dentro de nosotros. Así pues, la palabra "mal" puede describir un rango de comportamiento que va desde la simple mezquindad y el egocentrismo en un extremo hasta el sadismo genocida del nazismo en el otro. Aquellos de entre nosotros que habitamos predominantemente en el rango inferior tal vez deseamos decir que no tenemos nada en común con los asesinos del otro extremo; sin embargo, ¿será cierto que no tenemos nada en común con ellos? Para usar el segundo de los sinónimos dados por el diccionario, ¿acaso no somos todos pecadores?
Hace treinta o cuarenta años la palabra "pecado" era muy utilizada, pero ya casi no se usa en la actualidad (salvo entre los fundamentalistas). Hoy día tendemos más a utilizar los términos de la psicología, la cual menciona más bien nuestros errores humanos de manera que generalmente coloca fuera de nosotros la culpa de que seamos como somos; en nuestros padres o en la sociedad. El cambio personal sucede entonces cuando entendemos el origen de la programación negativa de la que fuimos objeto, cuando sentimos todos los sentimientos implicados (en principio cólera y dolor) y luego perdonamos a esa fuente exterior de la negatividad de la que aún sufrimos. Y se considera que esta es la parte crucial del proceso de transformación.
"Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, hemos perdido algo que nos daba la vieja idea religiosa del pecado. Principalmente el que somos responsables de nuestra propia negatividad, de nuestros actos personales de omisión y comisión. Ser responsable es muy diferente de ser culpable. Simplemente significa que nos reconocemos como fuentes ocasionales de dolor, injusticia, y falta de cuidados hacia nosotros, hacia los demás y hacia el mundo".
Del libro “No temas al mal” de Eva PierraKos-Donovan Thesenga
  


Thai Nhat Hanh, maestro Zen,  monje budista estudioso y con experiencia de vida en momentos de grandes conflictos escribe una carta a Martin Luther King en 1965, en la cual explica los motivos que hay detrás de la inmolación de varios monjes Budistas Vietnamitas de esa época, y donde lo insta  a oponerse a la Guerra en Vietnam. Transcripción disponible en http://blog.julianhidalgo.com/2008/05/22/en-busca-del-enemigo-del-hombre/  

 
En esta correspondencia  el maestro Thai Nhat, deja claro que el ser humano dentro de esta ilusión o maya no somos indiferentes, cuando se presentan situaciones de conflicto, sin embargo sus “14 Preceptos” de vida permiten reflejar que un ser que busca su crecimiento espiritual debe sostener por sobre todo una línea firme, donde su actos no sean producto de esa negatividad, convirtiéndonos en fuentes ocasionales de dolor e injusticia hacia los demás y por ende hacia nosotros mismos.  

Los 14 Preceptos de Thich Nhat Hanh

1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso a las budistas. Todos los sistemas de pensamiento son medios de guía; no son la verdad absoluta.

2. No creas que el conocimiento que tienes en este momento es la verdad inmutable, absoluta. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el desapego de los puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. La verdad se encuentra en la vida y no meramente en el conocimiento conceptual. Prepárate para aprender a través de toda la vida y a observar la realidad en ti mismo y en el mundo en todo momento.

3. No obligues a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y la estrechez.

4. No evites el contacto con el sufrimiento ni cierres tus ojos ante el sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida del mundo. Encuentra maneras para estar con aquellos que están sufriendo por todos los medios, incluyendo el contacto personal y las visitas, imágenes, sonido. Por tales medios, despierta tú mismo y a los demás a la realidad del sufrimiento en el mundo.

5. No acumules riqueza mientras millones están hambrientos. No tomes como el objetivo de tu vida a la fama, el provecho, la riqueza o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los recursos materiales con quienes están en necesidad.

6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surgen la ira y el odio, practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira y odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.

7. No te pierdas en la dispersión y en el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del cuerpo y la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.

8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.
9. No digas cosas falsas por el bien del interés personal o para impresionar a las personas. No pronuncies palabras que causen desviación y odio. No difundas noticias que no sabes si son ciertas. No critiques o condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aun cuando hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad.

10. No uses a la comunidad Budista para ganancia o provecho personal, ni transformes tu comunidad en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.

11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás de su oportunidad de vivir. Elige una vocación que ayude a realizar tu ideal de compasión.

12. No mates. No permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.

14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo sólo como un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del Camino. La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás. Sé plenamente consciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre el mundo al cual estás trayendo nuevos seres.


No creas que yo siento que sigo todos y cada uno de estos preceptos perfectamente. Sé que fallo de muchas maneras. Ninguno de nosotros puede cumplir plenamente cualquiera de ellos. Sin embargo, debo trabajar hacia una meta. Esta es mi meta. Ninguna palabra puede reemplazar a la práctica, sólo la práctica puede hacer a las palabras.


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