DETERIORO HUMANO, GUERRAS, CONFLICTOS



“A menos que la mente esté absolutamente libre del temor,

 toda clase de acción engendra más perjuicio,

más desdicha, más confusión”  J- Krishmamurti

Ante las situaciones de conflagraciones en diferentes partes del planeta, no podemos ser indiferentes, las noticias sobre situaciones de ataques  a países sólo nos dice el miedo, la ignorancia, la violencia  que hemos alimentado.

Nos hemos fragmentados a través de los conocimientos, las religiones, los sistemas que históricamente fueron diseñados, para defendernos. Preguntamos ¿de qué?  Y la respuesta es el temor. Vivimos analizando día tras día, criticando, condenando, juzgando, evaluando, recordando y actuamos sobre un centro, de miedo, ansiedad, codicia, placer, desesperación, dependencia, ambición, comparación, desde ese centro es que pensamos y actuamos.

Buscar respuestas, nos lleva a la auto observación, descubriendo la violencia que poseemos; en un alto porcentaje nuestras respuestas son violentas bajo la premisa de defendernos,  la violencia  existe desde la más brutal a la más sutil.

Un primer paso es reconocer que la poseemos cada uno de nosotros, saber que ella es energía, comprender eso es avanzar, pues sin ese paso no podemos transformar su ímpetu en nosotros, eso es llamado por los budistas caminar con plena consciencia.¿ Para qué? Buena pregunta, pero cabe otra ¿Cómo podemos resolver nuestro conflictos empezando por los cotidianos, si estamos llenos de violencia, temor, entre otros sentimientos?
 
El odio es la violencia interior, no atiende sino a su propia voz
Los cambios deben comenzar por cada uno de nosotros y desde nuestra sanidad o transformación realizar tareas concretas para fomentar los cambios requeridos. 

Un gran maestro que vivió la guerra muy de cerca dice que aparte del reconocimiento de nuestro grado de temor, violencia y sus degenerativos que debemos practicar la respiración consciente. (*)

En segundo lugar practicar la escucha, restaurar la comunicación de manera profunda, esto requiere de buena voluntad pues por mucho que estemos llenos de cólera, echar a un lado el reproche y el juicio, oír de manera compasiva. Para ello hay que entrenar, reaprender, estar disponibles para ese ejercicio.


Este maestro reafirma que cuando nos enojamos  regularmente decimos: “no necesito tu ayuda”.

Realmente es todo lo contrario “Necesito tu ayuda, tu mirada profunda, necesito que me ayudes a superar esta ira porque sufro”.

Sábenos que la felicidad no es una cuestión  individual, si la otra persona sufre no hay manera que puedas ser feliz solo.

Este sabio maestro nos aconseja escribir en un pedazo de papel tres frases y deslizarlo en la cartera, cuando nos enojemos practicar la respiración, coger ese pedazo de papel y leerlo.

Las tres frases son:
“Sufro y quiero que lo sepas”
“Estoy haciéndolo lo mejor que puedo”
“Por favor ayúdame”

 Dice el maestro que será un campanazo de la plena consciencia diciéndonos que hacer o no hacer.

El habla amoroso o un lenguaje amable, tiene como propósito restablecer una comunicación.
Ustedes si utilizan el juicio dirán en que ayuda esto a la guerra, les respondo con un pensamiento de alguien que vivió la compasión, mejor dicho era la compasión personificada.


“A veces sentimos que lo que hacemos

es tan solo una gota en el mar,

pero el mar sería menos si le faltara una gota”.

Madre Teresa de Calcuta

 Comencemos con nosotros, seamos responsables de nuestras vidas.


Lecturas recomendadas: “Más allá de la violencia” J. Krishnamurti

                                     “Abrazando la Ira” Thich Nhat Hanh



(*) Algunos beneficios del Pranayama completo o respiración profunda (acto físico con efectos más allá de lo corporal)

  • Tonifica el sistema respiratorio.

  • Regula el ritmo cardíaco, sobre todo si éste se encuentra acelerado.

  • Estimula el corazón al masajearlo.

  • Favorece los movimientos peristálticos, es decir, el funcionamiento del estómago, el bazo, los riñones, el páncreas, el hígado y la vesícula.

  • Activa el sistema linfático, por el que se eliminan las toxinas.

  • En el aspecto psicológico, desarrolla la atención y concentración, la autoconfianza, el autodominio, el entusiasmo vital y la tranquilidad de la mente.



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