GRATITUD


"Pase lo que pase, mi gratitud es inquebrantable. 
Incluso en el lecho de muerte saldrán
las mismas palabras de mis labios". Osho



Cuando expresan que la gratitud es importante, generalmente es cuando cada fin de año, o inicio de ciclos de vida se comienza reflexiones sobre lo acontecido y produce reconocimiento de aquello que has experimentado.

Sin embargo el agradecimiento es un acto que no puede ser solo una palabra, es más que eso, es convertirte participe primero de ti, y luego de lo que te rodea acrecentándolo.

Somos un sistema perfecto desde lo físico hasta lo más sutil. Cada día nos damos cuenta que somos los generadores de nuestras desarmonías, por ejemplo una enfermedad, un sentimiento, una acción, de allí debe partir nuestra observación.

Vivimos automatizados, como robot de un sistema que nos lleva a crear funcionamientos rutinarios perdiendo la observación, la quietud, la creatividad, entre otros.

Nos hacemos una cultura de la queja,  la crítica, de la auto compasión, sin hacernos responsables. Desde allí debemos comenzar nuestro trabajo, tener el enorme coraje de reconocernos como los generadores de todo lo que acontece a nuestro alrededor. Producir los cambios en nuestro lenguaje, en la forma de construir los pensamientos, buscar lo positivo de cada riqueza y abundancia que poseemos. ¿No sabes cómo comenzar? Detente, date un espacio toma lápiz y papel, escribe lo que tienes desde lo que para ti tiene valor, de lo simple como por ejemplo: mi cuarto tiene una ventana que me permite ver y disfrutar el amanecer, hasta lo más preciado por ti. Verás cuan afortunado(a) eres.

No convirtamos la gratitud como “una herramienta”, pues lo han convertido en un lema publicitario de crecimiento personal, La gratitud es amable, es decir, invita a amar, la gratitud abre la puerta a compartir, a reconocer, a celebrar el valor de lo vivido, de lo que vives y la presencia tu entorno.

La gratitud nace de la conciencia y en ella la memoria, la auto observación  juega un papel esencial. Por ese motivo, el necio es desagradecido ya que es incapaz de reconocer el valor que procede de lo obtenido. Porque la vanidad no quiere saber nada de la gratitud. A lo sumo su gratitud es interesada: la expresan esperando mayores favores. Porque aquel que está encerrado en su propia autosuficiencia y en las corazas inconscientes de sus complejos, no tiene memoria, no quiere tenerla; luego, no quiere reconocer. No porque no le guste recibir, sino porque la gratitud implica manifestar la gracia del entorno, lo cual no encaja en su ecuación existencial.

 Agradecer es reconocer e integrar. En la gratitud se genera un doble movimiento. Por un lado, reconocemos al otro, nos acercamos a él en un gesto siempre interno y a veces externo, manifiesto; como la palabra indica, al reconocerle amablemente, le volvemos a conocer y accedemos a una nueva dimensión de la relación que nos une. Y por otra parte, cuando nuestra gratitud es espontánea y sincera, tomamos aquello que nos es dado y lo llevamos a nuestro interior. El objeto de gratitud, desde ese instante, pasa a formar parte de nosotros.

En el extremo opuesto, el ser humano lúcido puede sentirse abrumado, conmovido, por todo cuanto recibe. Es así que experimenta la gratitud por la vida, por la salud, por la existencia del ser amado, por el libro que revela, por el paisaje que le conmueve o el recuerdo que le da sentido. Pero también siente gratitud por las pequeñas cosas que son grandes placeres: la conversación amena, el gesto amable, la mirada cómplice, la caricia casi imperceptible pero deseada…”


Por esto y muchas cosas más es necesario ser Agradecidos con todas las cosas, no importa lo pequeño o aparentemente insignificante que sea. En poco tiempo te darás cuenta de se logran cosas con poco o ningún esfuerzo de tu parte. La Voluntad Divina se manifiesta.


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