ALAN TURING, ser diferente

Alan Turing, británico, matemático, lógico, científico, criptógrafo, filósofo, maratonista y corredor de grandes distancias. Considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna. Proporcionó una influyente formalización de los conceptos de algoritmo y computación: la máquina de Turing. Formuló su propia versión de la hoy ampliamente aceptada tesis de Church-Turing.

Fue el jefe científico del equipo que logró descifrar los códigos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, evitando que esta se prolongara 2 años más, salvando más de 14 millones de vidas.

El martes 8 de junio de 1954 en la noche, la señora Clayton, asistente de este matemático, fue como era acordado hasta su casa y se sorprendió por las cortinas abiertas, las botellas de leche y el diario todavía sobre los escalones de la entrada, ella tocó la puerta de su dormitorio, pero no obtuvo respuesta. Turing estaba muerto junto a una manzana embebida en cianuro a medio comer.

Encontrarnos con estas historias de vida, muestra de como nosotros los seres humanos generamos modelos que definen los estereotipos que son aceptados, pero  aquellos que son distintos forma parte de la  exclusión,  hasta el punto de provocar en aquellos su extinción voluntaria.

El presunto suicidio se produjo el día anterior, dos años después de que el científico fuera arrestado bajo cargos de homosexualidad, y que para evadir el encierro, eligió someterse a un tratamiento de castración química con estrógenos que le ocasionó agrandamiento de los pechos, obesidad, disfunción eréctil y problemas cognitivos.

La historia de este genio malogrado combina drama e inspiración por partes iguales. Fue un talento precoz, se cuenta que aprendió a leer solo en tres semanas y muy pronto mostró interés por la ciencia.

Según su biógrafo, Andrew Hodges, a los 24 años Turing deseaba profundamente producir un resultado matemático significativo,  reflejado en un film titulado El código Enigma, que trata sobre la vida de Turing, dirigido por Clare Beavan y producido en 2011.  

Si se sigue con atención los trabajos de Turing, visualizamos sus grandes aportes, la definición que realiza David Leavitt en su libro “El hombre que sabía demasiado” lo resume:
Alan Turing atravesó el abismo que existe entre el paisaje deliciosamente remoto de la matemática pura y el mundo de la industria, en el que la habilidad de una máquina de multiplicar gigantescos números primos o revisar decenas de miles de posibles sustituciones de letras en busca de una coincidencia (.) significaba la diferencia entre el éxito comercial y el fracaso, y en algunos casos, entre la vida y la muerte.

El 24 de diciembre de 2013, después de que más de 35.000 científicos (entre ellos, Stephen Hawking) firmaran peticiones online, Turing recibió un indulto de la reina.

Después de 60 años de su trágica muerte, el indulto oficial ha llegado a través de un edicto real:  
“El doctor Alan Turing fue un hombre excepcional con una mente brillante. Su brillantez se puso de manifiesto en Bletchley Park durante la Segunda Guerra Mundial, donde fue fundamental para descifrar el código Enigma, contribuyendo a poner fin a la guerra y salvar miles de vidas.
Su vida posterior se vio ensombrecida por su condena por actividad homosexual, una sentencia que hoy se consideraría injusta y discriminatoria y que ahora ha sido anulada.

El doctor Turing merece ser recordado y reconocido por su fantástica contribución a los esfuerzos durante la guerra y su legado a la ciencia. Un indulto de la reina es un merecido homenaje a un hombre excepcional”.

Una se pregunta ¿A quién o a quienes les hubiera correspondido pedir perdón?
Seres Humanos cuanto nos falta…  Humanidad, Humanidad, Humanidad. La exclusión un tema presente aun en este siglo. El respeto por lo diferente es un valor.

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