LA CANCIÓN DIVINA, "BHAGAVAD-GITA"

Guía de la sabiduría y cuento cosmológico, el Bhagavad-Gita es uno de los principales textos sagrados de la India, con los Vedas y los Upanishad. Escrito en sánscrito hace más de 2500 años, este texto ofrece aspectos análogos con las más recientes teorías de la física cuántica y de la astrofísica, en relación con el big bang, de la estructura del universo, o de la naturaleza energética y probabilística de la materia.

Algunas de sus hermosas citas:


“Todo este mundo viviente está sobreentendido por mí en mi estado no manifestado o revelado. Al final de un eón, todos los seres van hacia mi naturaleza, luego, al principio de un eón, los emito de nuevo. Dominando mi propia naturaleza cósmica, yo emito una y otra vez todo este conjunto de seres, pese a ellos y por el poder de mi naturaleza. Es para mí, su vigilante, solo la naturaleza infante del universo. He aquí la razón por la cual el universo existe.” (Canto IX, 4-15)




“El hombre que, abandona todos sus deseos, va y viene, libre de atadura, no dice más: “Es mío”, ni “yo”; ese accede a la paz.” (II, 39)
“Satisfecho de lo que recibe por azar, habiendo sobrellevado las parejas de los contrarios, exento de egoísmo, siempre el mismo en el éxito como en el fracaso, aunque actúe, no está atado.” (IV, 22)

“Las acciones que se hacen buscando resultados, beneficios y frutos producen ataduras. Trata de que no te afecten los pares de opuestos y piensa en pureza. No pienses en poseer nada. Tu deber está en la acción, no te preocupes en lo más mínimo por sus frutos. Tampoco tienes derecho a quedarte inactivo, tan sólo no te apegues a nada.  Recuerda que ningún hombre puede quedarse quieto ni siquiera por un momento. Todo hombre tiene que actuar. Es la ley de la naturaleza que todo esté en continua acción. Puede que encuentres a un hombre sentado y quieto sin hacer nada, sin embargo, su mente está ocupada en el mundo de los sentidos. Cuando un hombre llega al estado en que el frío y el calor, el placer y el dolor, el honor y el deshonor le parecen igual, siempre está sereno.
El trabajo ha de realizarse, pero debe hacerse entregando todo apego a los frutos. Esto no significa que ha de renunciarse al deber. El deber ha de realizarse y sólo ha de renunciarse a los frutos y al apego.

Aquel que dotado de visión interior se controla firmemente apartándose de los sentidos y de los objetos de los sentidos, dejando a un lado lo agradable y lo desagradable y morando en soledad, controla sus charlas, su cuerpo y su mente, ocupándose siempre en la concentración de su mente en la meditación, el que trata de estar libre de pasión, dejando a un lado las ideas, la violencia , el orgullo, el deseo, la ira, la posesión y que tiene tranquilidad mental, puede hacerse uno con Dios”. (V, 9-12,21-22)


Comentarios