LAS FERIAS Y LOS ENCUENTROS


 La ciudad de Caracas se vuelve fiesta día a día, festivales musicales, de teatro; hoy con una Feria de libros que permite recorrer escritores venezolanos, de muchas formas.

Bautizando  nuevos libros, frente a una fuente que cuando el sol se inclina produce arcoíris y una voz dulce Laura Antillano leyendo y recorriendo vidas de escritores  en “Regiones Verbales” de Antonio Trujillo, donde poetas como Gustavo Pereira, Luis Alberto Crespo, William Osuna, Ana Enriqueta Terán, Carmen Verde, entre otros, describen sus líricas surgiendo recuerdos desde la geografía donde nacieron y crecieron llevándonos a un viaje imaginario del territorio venezolano. 

Por otro lado  un antropólogo del Centro de la Diversidad Cultural no recuerdo su nombre,  nos paseo con espléndido profesionalismo por un hermoso trabajo de investigación del folklore venezolano, realizado por Juan Liscano, Walter Martínez conversando sobre los 76 domingos… libro de total éxito de la Fundación Editorial el perro y la rana.


El parque se convierte en un escenario perfecto, entre árboles, música de pájaros, el agua de la fuente, el sol iluminando entre hojas y grandes ramas, toda una fiesta entre la lectura y la reunión de amigos, allegados, conocidos y muchos otros que no conoces pero te encuentras entre libros, charlas, poesías,  parranda de nuestras múltiples tradiciones, marionetas, logrando vivir la calidez que nos caracteriza.


Así trascurren las horas paseando, leyendo, escuchando charlas, comiendo algo, disfrutando de un buen espectáculo cultural, de repente te das cuenta que va cayendo la tarde y el día fue colorido, lleno de infinita diversión. Prometiéndote internamente regresar antes que finalice.
Son algunas cosas que nos refrescan, ante la mediática que trata de que esto no se vea hacia otros horizontes, los cambios afortunados de la revolución Bolivariana humana que desde el 1998 se ha venido construyendo. Esto nos ayuda a reafirmar que no estamos en camino equivoco, hay tanta gente alegre, veo jóvenes leyendo dejando a un lado el venenoso internet (cuando es exceso), niños atentos a las obras en su bella etapa de aprendizaje, adultos mayores tomados de la mano comprando películas a un precio módico. Y todos y todas… leyendo a Venezuela en esta Feria.


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