LO RECURRENTE


Durante mucho tiempo y de múltiples formas nos han dado a entender que somos responsables del mundo que nos rodea, sin embargo no lo comprendemos, desde el hacer. Lo comprendemos desde la razón, pero sólo queda allí, sin intentar realizar el cambio para recuperar un estado más equilibrado, de paz y alegría.

En el diario acontecer, si comienzas a observarte  aunque sea por un par de horas, lo que conversas, lo que miras, lo que lees, hacia donde se dirigen tus pensamientos notarás que es hacia lo que te debilita,  te preguntarás ¿Cómo puede ser eso?, sencillo si vas en el tren, miras si está lleno, la gente que te perturba, lo que no te molesta, si lees un diario que seguro trae noticias poco alentadoras te recreas en ellas, o simplemente piensas en lo ocurrido en el hogar antes de salir, pero siempre la connotación negativa,  como por ejemplo: la diferencia de palabras con tu esposa(o), hijos o quizás en la chaqueta que te querías poner pero estaba en la lavandería y así prosigue el traslado al trabajo, o lugar de destino, la otra opción puede ser  realizarte preguntas, ¿cómo será el humor de mi jefe hoy? ¿Encontraré muchos papeles en mi escritorio? ¿Será que venderé lo suficiente?. Si vas en tu automóvil pensando en el tráfico, la temperatura, en fin.

En otras circunstancias…si se encuentra un(a) amigo(a) ¿de qué hablan? Quizás de otra persona, de una enfermedad que padecen, de la situación que viven, de lo que no han podido lograr, pero con altos vínculos negativos.
Si van al cine, los temas de las películas ¿cuáles son?, si lee ¿qué escoge?, si te gusta ver televisión ¿Cuáles son tus programas? …Y es así como nos vamos contaminando de influencias, y pensamientos que son provocadas por nosotros mismos.

En esencia, las circunstancias no son buenas ni malas, son siempre neutras, aunque parezcan deprimentes o alentadoras debido a la actitud mental –triste o alegre- de la persona referida por ellas.

Si deseas cambiar tus circunstancias cambia tus pensamientos, sólo tú puedes modificarlos, y si pruebas aunque sea una vez verás los resultados.  Desearás hacerlo cuando comprendas que cada pensamiento que creas es de acuerdo a su naturaleza. Recuerda que la ley opera  en todo momento y que lo que se manifiesta concuerda con la clase de pensamientos que habitualmente abrigas.
No olvides:
  • Cuando te levantes agradece y construye un pensamiento positivo.
  • Si no tienes nada positivo que decir, entonces haz silencio.
  • Cuando te veas en el espejo sonríe, descubre lo maravilloso que comunicas con ese gesto.
  • Trata de descubrir las partículas de amor que contienes.
  • Haz ejercicios, toma sol, medita cada mañana.
  • Proponte en tu presente ver, escuchar, leer, hablar, sentir lo bello de lo que te rodea, si lo buscas lo encontrarás.
  • Baila, ríe, ama, sin miedos, sin barreras.
  • Deja fluir tu esencia
  • Busca, aprende y acciona hacia la felicidad.

“El TODO es mente, el universo es mental” El Kybalyon

Comentarios