La Supresión de las Humanidades en Universidades

En algunos Consejos de coordinación universitaria de algunos países existen propuesta que aconsejan  la eliminación de las Humanidades. Es de hacer notar que los que realizan estas sugerencias  carecen de absoluto conocimiento y formación integral que debe proporcionar una Universidad. La palabra universidad procede de Universitas y se relaciona con UNIVERSAL.

Este capcioso neoliberalismo alimenta un fenómeno general de deshumanización, del que la eliminación de las humanidades es un síntoma y consecuencia. El subsiguiente y progresivo empobrecimiento del intelecto humano crea seres acríticos y dóciles con el fin de perpetuar el sistema. Obediencia que permite moldear a conveniencia llevando a las masas convenientemente hacia lo que desean este tipo de mundo.

Las humanidades comprenden el saber acerca de lo que hemos sido, o sea la historia y en cierto modo también la arqueología y la prehistoria. La trayectoria íntegra de los seres humanos sobre la Tierra es el gran marco espacio-temporal de las humanidades. Por eso, ellas, en cuanto ramas del saber, no conocen otros límites. Abarcan asimismo lo que los grandes ingenios han concebido o imaginado sobre una inmensa gama de comportamientos humanos, es decir, la creación literaria, desde las grandes epopeyas clásicas y la poesía en todas sus formas, hasta las novelas y otros géneros narrativos. Pertenece también a las humanidades cuanto se refiere a las concepciones del mundo, los mitos y leyendas, así como las creaciones de los filósofos que se han planteado las grandes cuestiones acerca de la posibilidad de decir palabras verdaderas sobre los enigmas de nuestro ser, la divinidad y el más allá. Esa parte espiritual del hombre que desean desaparecer no permitiendo una manifestación de la verdad del hombre, en su expresión más perfecta.

No son ajenas a las humanidades las investigaciones acerca del lenguaje ni tampoco las que han llevado al establecimiento de clasificaciones jurídicas dirigidas a hacer posible la convivencia de las personas y las naciones. Y, evidentemente, se sitúa en el universo de las humanidades el gran conjunto de las artes, creaciones en las que el espíritu humano se manifiesta de manera sublime como  en la pintura, la escultura, la arquitectura, la música y el baile entre otras.

La carencia de una base de conocimientos generales crea una persona incompleta y parcelada, una segmentación especializada que impide la integración en un todo globalizador. Sucede ello en todas las ciencias, incluida la medicina. Tomémosla de ejemplo, la aparición de una enfermedad fuera de lo normal origina un auténtico peregrinaje por los diferentes especialistas que no logran integrar la disfunción en la estructura global de la persona, degenerando una aplicación fraccionada de un padecimiento que requiere de la visión integral, que sólo es alimentada a través de la sensibilización de un profesional con formación integral.
Aunque las humanidades se distinguen de los conocimientos científicos -las ciencias fisíco-matemáticas y naturales-, no por esto dejan de tener relación con ellas. Obvio es que en las humanidades no se busca establecer leyes universales, pero, al entrar en relación con las ciencias, pueden, por así decirlo, humanizarlas. El conocimiento acerca de plantas y animales, y en general de la naturaleza, enriquece a los seres humanos no sólo en un sentido utilitario, sino también cultural y aun espiritual.  Immanuel Kant expresaba a propósito lo que denominan algunos: las realidades inanimadas que son las estrellas. Decía él que nada le producía mayor contento que la paz de la conciencia y la contemplación del cielo cuajado de estrellas. Eso demuestra la sensibilización tan importante, existen científicos como por ejemplo Albert Einstein con pensamiento que demuestran la importancia de esa parte humana para la integralidad de ser “Los ideales que iluminan mi camino y una y otra vez me han dado coraje para enfrentar la vida con alegría han sido: la amabilidad, la belleza y la verdad.”

Se recurre a unos registros cuantitativos para medir habilidades, destrezas y competencias. a la hora de exaltar la calidad de una determinada institución educativa es el presumir de la cantidad de artefactos tecnológicos que posee, con lo que se refieren al número de computadores y de otros dispositivos electrónicos e informáticos por estudiante, suposición que lleva a creer que los aparatos por sí solos son garantía de una mejor educación atado a relación costo-beneficio, y se encadena con las ideas derivadas de eficiencia y eficacia. En estas condiciones, por educación de calidad se entiende la que es más costosa, la ofrecen las escuelas con mejor marca y genera un mayor prestigio social.

Sin embargo esas definiciones creadas por los materialistas del mundo, conllevan detonaciones para aniquilar la esencia del Ser Humano.

Los más grandes ideales que han concebido hombres y mujeres a lo largo de los siglos postran sus raíces en el pensamiento humanista. Las obras clásicas, por su perdurable significado, hablan de la libertad como supremo valor. Y otro tanto puede afirmarse respecto de cuanto da principio a la dignidad humana: el respeto a los derechos ajenos, la concepción del poder como emanada del pueblo y, en consecuencia, las iniciaciones en que se fundan la democracia y el orden jurídico. Todo esto, sin lo cual la vida social, política y económica se convertiría en un caos, deriva en última instancia del gran conjunto de creaciones que integran las humanidades.

Como derivación de los rampantes procesos de una agobiante globalización cultural y económica, que se tornan omnipresentes a través de los medios de comunicación, se nos induce a todos a alejarnos de mojigaterías, como así se califica a veces a las humanidades. Habrá que dedicarse, en cambio, a esa capacitación que redundará en provecho económico y será puerta abierta para entrar de lleno en la sociedad del consumo. En su propio tiempo San Agustín describió fascinatio nugacitatis, “fascinación de una nuez vana”.
Debemos sensibilizarnos no somos una mercancía permitiendo que en la educación nos cataloguen como “seal of quality” (con sello de calidad).

Somos seres Humanos Integrales, capaces de crear, con historia, manifestamos con sutileza, con sensibilidad natural a través de lo más hermoso las Artes.

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