NO OLVIDEMOS LO QUE SOMOS (PARTE II)





En la actualidad se realiza ofensivas que atenta contra el desarrollo y fortalecimiento de una mayor  participación en la toma de decisiones políticas por la población. Se habla de la ausencia de Democracia y se implanta una mediática aunado a acciones de carestía y escasez que aturde el raciocinio para así desviar el fortalecimiento de logros trascendentes en los niveles estatales de una Nación.  
  
Prohibido olvidar los avances democráticos que otorga nuestra Carta Magna, recordemos parte ese extraordinario preámbulo donde expresa de manera clara los principios.


“El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores…
Con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolida los valores de libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la Ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna: promueva la cooperación pacifica entre las naciones e impulse y consolida la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos…”


Existen formas de democracia que históricamente hemos vivido una de ellas es la representativa, que es la escogencia de delegados reconocidas por el pueblo. Esa representatividad defraudó dejando  desconfianza en esta forma de democracia.

Hoy día se vive en la República Bolivariana de Venezuela la democracia participativa y protagónica establecidas por su Constitución vigente, este modelo político permite una participación ciudadana mayor que la representativa,  definiendo con enorme precisión un modelo político que otorga la oportunidad de asociarse y organizarse para ejercer influencia directa en las decisiones públicas.  
En una etapa más avanzada, el proyecto fundamental de la democracia participativa es la creación de un mecanismo de deliberaciones mediante el cual el pueblo, con su propia participación, esté habilitado para manifestarse por igual con puntos de vista tanto mayoritarios como minoritarios, sin negar que todo sistema democrático ocasionalmente ha de posar en decisiones mayoritarias.  
La sociedad funciona  mediante un  tejido que interrelaciona al gobierno, las diversas comunidades, los grupos de intereses, los sectores y las instituciones. Además, los ciudadanos tienen un conocimiento mucho más íntimo a nivel local de las necesidades de la  población que   ningún sector político. Esto nutre y permite un intercambio más veraz de lo que ocurre. Dando una mayor facilidad de promover iniciativas destinadas a hacer más eficaz el medio en que se desenvuelven. 

Los poderes estadales  no podrán realizar cosas aisladas que no estén interconectados con los otros poderes y el poder popular como el decisorio. 


Ningún país en el Mundo posee esta amplia alternativa, la consolidación del Poder Popular es un compromiso de construcción. Es un proceso que se nutre de dos vertientes, de dos fuerzas políticas en pleno desarrollo. Por un lado, las luchas y las experiencias organizativas del pueblo y, por el otro, una nueva institucionalidad.

Este derecho  exige que los habitantes (venezolanos y extranjeros que han sido cobijados por esta tierra) conviertan este derecho en un deber y se involucren permanentemente de manera profunda, amplia,  organizada, alrededor de todo lo que por hecho y derecho les pertenece   en   los   preceptos: social,   político,   cultural,   territorial,   ético,   económico   y productivo. 

¡Somos un pueblo con poderes creadores!

Comentarios