GABRIEL IMPAGLIONI Y SU MARAVILLOSA ISLA NEGRA



No sé fecha exacta cuando tuve contacto con Gabriel, pero recibir su correo con un adjunto tan repleto de vida como es “Isla Negra”, se hizo alegría, pues una vez abierta, no había forma de cerrar, pasaba de escritos y sentimientos, de uno a otro, de cada corazón del mundo que a puño y letra te trasmite sus vivencias a través de la poesía. 

Revise algunas cosas antes de decidir escribir de ello, existe dentro de su revista virtual una enunciación:
“Isla Negra
no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación de poesía y literaturas. Isla Negra es territorio de amantes, porque el amor es poesía.
Isla Negra es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas.
Breviario periódico de la cultura universal.
Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía.”

Muy acertada, pues la riqueza que abriga nos complace a muchos, bien llevada, con excelente información, conversaciones, libros. Ese mundo de letras que tienes a tu disposición cuando quieras. ¡Da gusto!

Es un regalo tener con regularidad esta hermosa ventana, Gabriel gracias a ti a y tu equipo de apoyo, por alimentar a muchos dentro de este mundo virtual de espléndidos pasajes.

Conozcamos algo de este delegado incansable de la inspiración literaria. Gabriel Impaglione nació un 15 de enero  en Villa Sarmiento, Morón, provincia de Buenos Aires, Argentina. Actualmente reside en  la  isla de Sardegna, Italia.


Es el encargado de la revista de poesía “Isla Negra”,  se distribuye como adjunto a sus miles de suscriptores. Ha sido traducido al francés, ruso, catalán, italiano, gallego, inglés, búlgaro, portugués, sardo, turco y rumano. Es co-fundador y organizador del Festival Internacional de Poesía “Palabra en el Mundo” y miembro fundador del Movimiento Poético Mundial que integra más de un centenar de festivales de poesía y cientos de organizaciones literarias y poetas de innumerables países. Su quehacer fue incluido en antologías de España, Canadá, México, Chile, Italia, Argentina y Francia. Algunos de sus libros cuentan con ediciones electrónicas.  

Su trabajo gira sobre ese maravilloso mundo de la poesía, dando vida y reconociendo letras que permitan el compartir de aquellos que soñamos, desvestimos, empuñamos, destellamos manifiestos en letras.

Con su amor y sencillez que lo caracteriza, Gabriel me regaló un espacio de su tiempo para contestar  a mi curiosidad, a través de estas preguntas:

¿Cómo definirías este mundo de la poesía?
-       No sé una definición, tal vez hasta sea presuntuoso intentarla. La poesía, a diferencia de otros seres vivos, rechaza cualquier intención taxonómica.

¿Llegaste a ella desde muy temprana edad?
-         -Sí, como “con la ñata contra el vidrio” hasta que me abrió una puerta o se abrió sola, un viento, no sé, y me encontré ahí delante, pura emoción, todo miedo y fascinación, a pies juntitos y mirada absorta. Vinieron los años, más libros, borrones y más borrones, viejos poetas sabios, charlas interminables... y a veces parece el primer día.

¿Cuál es el aporte de una poesía para el autor, si existe alguna?
-       -No sé, el poema queda allí, otros lo toman o lo dejan, va en silencio hasta que se solicita su presencia. En el poeta queda frustración o enigma (muchos poemas al partir dejan un enigma a resolver) o un ojo que se alarga mirándolo alejarse.

¿Isla Negra de que manera nació? 
-    -De un programa de radio del mismo nombre, en 2014, como boletín de las lecturas radiofónicas, hasta convertirse en “revista” y mantenerse viva aun en 2017. Pareciera que continuará, va pasando las 440 ediciones.

¿Imaginaste la trascendencia?
-      - No, pero tampoco creo mucho en eso.
-    Me alegra cuando la reenvían, la imprimen y distribuyen o la encarpetan para la biblioteca o se la pasan en encuentros o la publican en la red, en partes o completa. Porque al fin y al cabo ese es el objetivo, que vaya de mano en mano, como un pan fragante.

¿Qué poesía le regalarías al mundo en este momento?
-      - Ninguna en particular. Un tambor con redoble furioso, un viento antibélico riguroso, que abra espacios de fraternidad, de diálogos que caven en las diferencias y nos enseñen a enriquecernos con el otro, en esas diferencias. Un palo en la rueda del consumo y de la estupidez manipuladora. Un baldazo de agua fría para frenar las embestidas ciegas de los ciegos embestidores. Unas llaves de razón para entrar en razones, una infusión antihipocresía.


Agradecida estoy de topar con esta Isla repleta de vida. Aquí algunas de las poesías de Gabriel, llenas de sentimiento.
 
PREGUNTO: ¿DÓNDE ESTÁN LOS NIÑOS?

He visto las mismas bombas que astillaron Bagdad
como una antigua magnífica cerámica
caer con su bramido de roja singladura
sobre Beirut.
¿Es verdad que el miedo se espesa
hasta hacer coraza de la piel ardida?


¿Cuánta muerte, Andrés, amigo mío,
significa Israel partida por la rabia?
¿Se puede medir la gravedad del miedo,
la profundidad de la sangre?
¿Cómo se dice: ¡Basta! para que se entienda?

¡Cuántos muertos sin muerte en los refugios
donde también se apilan desmemorias!

¿Es verdad que en Beirut las calles
conducen sólo a una gran tumba abierta?

¿Dónde están los niños?
¿Han sobrevivido las muchachas que resplandecían
detrás de los inmensos ojos negros?
¿Va de cadáver en cadáver la poesía
que abrió las ventanas del Líbano
a paisajes de andamios y de pájaros?

¿Dónde están los niños?
¡Dónde!
¡Dónde están los niños!

Generales, mercaderes de armas, traficantes
de banderas, secuaces del imperio:
¡dónde están los niños!

Si es verdad que las heridas
lloran gotas de respuestas rotas, el aire
es espada que destroza la mano que la empuña.

¿Porqué Joumana los verdugos
cuando todo pedía por el canto?


¡Dónde están los niños!
¿Junto a los huesos de sus padres en las cárceles
y los centros de tortura?
¿Bajo la lluvia de plomo a mansalva?
¿En las orillas de las ciudades sitiadas por el odio?

Las mismas bombas que una vez y otra
se repiten imbéciles, ciegamente imbéciles
sobre plazas, mercados, aulas y cocinas,
sobre los niños del Líbano y Palestina,

sobre todas las conciencias
también caen ahora sobre mi casa.
 
MUJER
Esencia original del pan y la alegría.
Ramo de luz que viene
por el hijo de la sombra,
le otorga palabra y fundamento,
confiere verdadera estatura de hombre
y con un soplo apenas,
brisa de claridad, avenida
de invisibles mariposas,
extiende el sendero del amor en la tierra.

Multiplicadora de nombres y geranios,
sabores, fusiles y banderas
(que es mujer la Patria
y Mujer la dignidad y la rosa.)

Establece primaveras con la boca
y gobierna los ciclos y las cosas.
Núcleo celeste
corazón del tiempo
fortaleza de la ternura.
En sus mareas el sol y la luna
son peces de plata que convocan
los oficios del hombre y de los sueños.

¡Ay cántaro del día!
Puñado de agua, llama
en el silencio de las horas huecas.
Mitad que me desmuere.
Honda plenitud de la maravilla.

ARGENTINA, 1976.

He visto los hombres trepar a la sombra
tensando los arneses aún dormidos
y marchar unidos en el esfuerzo bestial
hasta montar el sol sobre la tierra.

Entonces salían de todas partes los niños y las madres
y luego los mercados llenaban las veredas
de silbos y manzanas.

¡La alegría de las gestas domésticas
coronadas por la dignidad del almuerzo!

He visto largas caravanas de obreros en el alba
marchar hacia el metal de la sirena.
Ágiles bicicletas con la vianda,
la radio colgando del manubrio.

Hasta que el estrépito de ráfaga
de cañón maldito
de horrorosa muerte
abrió un boquete en cada casa y entró la niebla negra.

Todo se retorció como un pez en la arena,
hasta ser tragado por el miedo.

Desapareció la
fábrica.
También el hombre.
Y los hijos, y los mercados con silbo, y las radios
que no fueron sino un espejo del infierno roto a veces.
La universidad de Luján fue clausurada.
Encadenaron la luz en los sangrientos sótanos,
persiguieron los brotes del canto asesinado.

El abrazo fue un código secreto
la patria un dolor ahogado bajo la tortura.
Y el sol deseo apenas musitado
entre los nombres de los
que ya no estaban.





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