Homenaje a CANTINFLAS



Decir sobre este personaje no es fácil pues es mucho lo que ya se sabe, sin embargo recordarlo es reconocer su aporte  en vida a través de su práctica profesional,  quedando sus audiovisuales que aun cobran vigencia, por medio de sus mensajes de concientización sobre la injusticia en el mundo.

Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, más conocido como Cantinflas, nació en Santa María La Redonda, México D.F. el 12 de agosto de 1911 y murió el 20 de abril de 1993. Era el sexto de doce hermanos, hijo de Pedro Moreno Esquivel, cartero, y, Soledad Guizar Reyes de Moreno. 

De origen humilde, creció en el barrio Tepito. Para salir adelante supo utilizar su audacia y los trucos callejeros que sabía. Se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ciudad de México, durante los estudios comienza a realizar sus pinitos profesionales como bailarín e imitador. También se dedicó por un espacio de tiempo al boxeo profesional antes de incursionar en el mundo del espectáculo. Pasó por el Circo donde usaba su famoso vestir.

En 1944 en pro del bienestar de los trabajadores, entró a formar parte del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica (STIC),   su aporte fue decisivo en la mejora de las condiciones de contratación del personal de los estudios, pues encabezó una proyectada huelga, secundada por Jorge Negrete y Arturo de Córdova.  

En la década de los cincuenta, sus cintas muestran un cambio: del personaje de la picaresca urbana y popular sólo quedaría un humor basado en el uso reiterativo del "cantinflesco", la habilidad para hablar mucho y no decir nada. En todas ellas, Mario Moreno se convirtió en un portador de juicios y críticas contra la sociedad "pueblerina", en particular, y contra la humanidad, en general. De este modo, arremetió con singular hincapié contra la "aristocracia desnaturalizada", haciendo que triunfara lo auténtico sobre lo falso. Se constituyó en el hombre que siempre decía la verdad, aunque en forma sarcástica, y sufrió las consecuencias de esa fidelidad a sí mismo.


Si en sus interpretaciones denunciaba las desigualdades sociales y la insolidaridad, en la vida real realizaba obras caritativas y llegó a montar una oficina para los necesitados. La última etapa de su vida, después de enviudar en 1966, estuvo marcada por su participación en actos sociales y políticos.



Pero lo cierto es que Cantinflas será recordado por hacer triunfar a un pícaro de buen corazón, humilde con las características del pueblo,  sus actuaciones siempre vinculada a su disparatada e inagotable verborrea, que lo convirtió en el genio cómico más popular que México ha dado al mundo. Su personaje basó su comicidad en unas reacciones ingenuas, en su asombrosa naturalidad y en sus personalísimos y desvariados monólogos, continuos, embarullados, inagotables, auténtico flujo del más delirante verbalismo que empezaba con inusitada fluidez y terminaban en balbuceos y galimatías ininteligibles. Su actuación era, ante todo, fruto de la soltura y la agilidad; las situaciones más disparatadas y extraordinarias brotaban con maravillosa sencillez.  


Mario Moreno Cantinflas dejó un legado, sin embargo muchos tratan de empañar este hermoso trabajo con libros e historias de su vida privada, que distraen su profesionalismo, su rico aporte a su país y al mundo, realmente la estima de cualquier personaje que atente con las irregularidades, la falta de humanidad y la injusticia, son atacados para que se dude de su actuación. Pero el pueblo del mundo sabe quién es este gran artista. ¡Viva Cantinflas por siempre!

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