HUGO




Hombre de mil batallas y mil victorias, perteneces a la vida pues diste vida, vida a un pueblo desesperanzado, ante un abandono histórico. Resucitaste al Libertador y su pensamiento, acompañado de su maestro, aunando a un patriota, gestor libertario de los trabajadores de la tierra, que fue maltratado por la historia hasta que tu llegaste, constituyó las tres raíces de un ideario, que fortalecido fecundó en muchos, esos que soñaban por una verdadera democracia, acompañándote una madrugada para hacer algo por un pueblo.

Comenzó otra historia que transformó el final de un siglo y el comienzo de otro con nuevas ideas, que se plasmaron una vez que ese pueblo, te llevo a ser su líder como inicio en un libro constitucional,  para avanzar en acciones que se convirtieron en justicia, equidad para los invisibilizados, de allí no tuviste descanso, tú mismo no sabias en todo lo que esto se convertiría un huracán sin freno pero esa fuerza moral te impulsaba cada día.

Hombre de mil batallas y mil victorias, uniste pueblos para tener voz ante el imperio, desmontando sus poderes invasores para su egoísta beneficio, de los bienes naturales de la geografía  que Latinoamérica y el Caribe tiene por gracia divina. Fuiste voz de un pueblo, defendiste cada espacio, idea, cada proyecto, cada plan cristalizando muchos de ellos,  en pro del bienestar equitativo, mostrando que otro mundo era posible, plural, sin imposiciones a los más débiles.  

Desafiaste la supremacía, tumbando todo alegato con ideas humanistas que tanto el mundo clamaba, comenzaron a conocerte en otras latitudes por esa carencia, pues el sentir era de salvaguarda por una justicia social que si estaba ocurriendo en un lugar del mundo llamado Venezuela. Eso gracias a esa claridad que una vez fuiste cultivando producto de ahondar como todo un científico en la sociología de un pueblo, tu pueblo del cual eras parte.

Hombre de mil batallas y mil victorias, cinco avenidas llenas, escucharon tu discurso bajo la lluvia, lluvia para los que la vivimos algo mágico, nada usual, simplemente parte del rito, ocurrió la trascendencia, la derivación en cada uno de los corazones que amamos la vida, ese pedacito de ti que quedo en nosotros…

…¿Sabes una cosa?  Ya no eres el hombre de mil batallas y mil victorias, eres un pueblo que día a día desde lo que esté haciendo (por pequeño que sea) convencido de esta historia vívida, hace millares de batallas y victorias con humanidad por un mundo mejor. 

¡Hasta la victoria siempre Comandante!
Escrito por: Miriam Flores

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