YAYOI KUSAMA
Su reciente fallecimiento, ocurrido el 14 de
agosto del presente año, muchos no la conocían, o quizás conocían
algunas de sus obras, permitanse descubrir algo más sobre esta artista.
Yayoi
Kusama fue una de las artistas contemporáneas más importantes de Japón. Nació
el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, prefectura de Nagano, en una familia
conservadora. Creció en un hogar disfuncional marcado por el abuso físico de su
madre. Comenzó a pintar de niña para expresar alucinaciones y escapar la
dinámica familiar marcada por el maltrato y el abandono. A los 10 años comenzó
a experimentar visiones donde los campos de flores y los lunares se expandían
infinitamente, devorando su entorno. El desencadenante fue el estrés
psicológico provocado por su madre, una mujer fría que intentaba impedirle
pintar y obligarla a seguir patrones de comportamiento tradicionales. Las
alucinaciones la acompañaron toda su vida, pero Kusama aprendió a lidiar con
ellas transformándolas en arte. El dibujo se convirtió en su mecanismo de
escape y supervivencia. Sus estudios iniciales, fueron en Escuela de Arte y
Artesanías de Kyoto, estudió Nihonga, un estilo formal tradicional de pintura
japonés. Realizó varias exposiciones, pero la presión familiar de tratar de
someterla a un estilo tradicional de vida nipona, la llevó a buscar otros
horizontes. La madre de Yayoi le proporcionó ayuda económica inicial, con la
condición de que nunca volviera a Japón. Finalmente, se liberó de las
convenciones y los roles sociales del Japón de la posguerra y se marchó a Nueva
York en 1958.
Yayoi solía trabajar jornadas
enteras, creando innumerables obras. Pronto pasó a formar parte del exclusivo
círculo de la vanguardia neoyorquina: sus patrones monocromáticos en forma de
red, las Infinity Nets, causaron sensación en su primera
exposición.
Con sus repeticiones en serie, sus obras se asemejaban a las de Andy Warhol. Sus esculturas de tela, en su mayoría con forma fálica, recuerdan a las obras de Claes Oldenburg, creadas aproximadamente en la misma época. ¿O fue al revés, como afirmó la propia Kusama en su autobiografía publicada en 2002? Aunque se codeó e influyó directamente en figuras como Andy Warhol y Claes Oldenburg, el mercado del arte de la época—fuertemente machista—la marginó, lo que profundizó su crisis de salud mental. En cualquier caso, sus compañeros de generación masculinos tuvieron más éxito comercial que la joven asiática, lo que contribuyó a que intentara suicidarse, intento del que, por suerte, salió con vida.
Agotada física y mentalmente, regresó a Japón en 1973. En 1977, debido a sus severos trastornos obsesivos y alucinaciones, decidió internarse de forma voluntaria en el Hospital Psiquiátrico de Seiwa en Tokio. Después de sumergirse en el mundo de la poesía y las historietas, volvió a crear arte que figura los lunares icónicos de las visiones de su niñez. Esta vez esparció los lunares, que para ella representan la luna y el sol, movimiento, y un sendero a la infinidad, en un salón de espejos. En 1993, representó a Japón en la Biennale di Venezia, y en 2017, abrió el Museo Yayoi Kusama en Tokio. Tenía un taller en el cual seguía trabajando sus obras, regresaba al hospital donde descansaba y recibía tratamiento.
A través de su carrera prolífica,
esta artista exploró continuamente los temas de la enfermedad mental, la
repetición, obsesión, creación, destrucción, el sexo y el feminismo a través de
sus pinturas, esculturas, collages, dibujos, filmes, poesía y obras de arte de
moda y de performance. Recibió numerosos premios y su trabajo se ha presentado
en muchas exposiciones itinerantes y retrospectivas.
En sus últimas presentaciones, era conocida sobre todo por sus “Infinity Rooms”, instalaciones en las que el espectador puede entrar, compuestas por espejos y puntos de luz, muy populares en Instagram, así como por sus esculturas de gran formato con lunares.
A una edad avanzada se convirtió
por fin en una superestrella, tal y como siempre había deseado. Hoy en día, su
fama no podría ser mayor: en 2018, el Museo The Broad de Los Ángeles vendió 90
000 entradas en una sola tarde para su exposición dedicada a Kusama. Una
exposición programada para un año en la Tate Modern de Londres en 2022 se agotó
en muy poco tiempo, al igual que la prórroga de un año. Sus obras de arte
alcanzan desde hace tiempo precios millonarios en las subastas.
Yayoi Kusama falleció a los 97
años. Según ha informado el museo de Tokio que lleva su nombre, la artista pasó a mejor vida, en un hospital de la capital japonesa.
Creó un estilo, supo superar sus impedimentos a través del arte y logro ser reconocida como lo había soñado. Particularmente mi apreciación, su arte deslumbra y deja esa sensación de infinitud. ¡Bien por ella donde quiera que este!.
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