Un hombre... HUGO CHÁVEZ FRÍAS



 “Tu existencia no es un capricho,
 ni una burla, ni una ilusión, 
ni un juego, 
sino una inexplicable necesidad del Universo.”
 A. Jodoxowsky


Hugo Chávez Frías se caracteriza por ser un hombre sorprendente, no sabes que va a realizar, pues su mirada, está en una persona, o  en un animalito indefenso y es capaz de romper el protocolo para ir hasta donde están.  

Su pensamiento  capaz de pensar mil cosas, lleno de conocimiento pero también de acciones, los intelectuales se sorprenden como lleva  la teoría  a la práctica, los convierte en hechos concretos, vive cada momento con intensidad y pasión. 

Recientemente recopilaron una serie de anécdotas contados por él en sus apariciones públicas, y convirtieron en un libro titulado “Los Cuentos del Arañero”, esas anécdotas relatadas con el folklore del llanero (lugar de donde es el Presidente), donde su narración mantiene el interés del oyente de principio a fin.

Se muestran tres de esos escritos, cosa difícil para escoger ante tantos, unos chistosos, otros desde la nostalgia, y algunos con ese reflejo de ese hombre excepcional.

EL PENSAMIENTO
Mi papá empezó a dar clases de primaria, por allá en Los Rastrojos. Tenía sexto grado, no había liceo en Barinas. Luego consiguió un puestico de maestro por allá en un monte, pues. ¡Ah!, pero entonces se inscribió en los cursos de mejoramiento del magisterio, una cosa buena que había. No todo lo pasado fue malo. Eso venía desde mucho antes del año 1958. Entonces mi papá venía a Caracas en agosto y traía libros. Cuando el terremoto de Caracas mi papá estaba aquí y lo lloramos mucho: “Se acabó Caracas”, decían por radio. Y los rumores allá en Sabaneta: “Caracas se acabó”. Después llegó un telegrama al otro día: “Estoy vivo, estoy bien”. Y llevó una enciclopedia, creo que francesa, “Quillet”. Me prometió un amigo francés conseguirme una de la época, porque se perdieron esos libros. El último que vi lo tenía mi hermano Adán. Después no sé, al mismo Adán se le perdió en estos huracanes que se llevaron muchas cosas. Pero ahí había muchas recomendaciones: filosofía, matemática, historia; era como mi Internet entonces. Yo era un niño y me bebía aquellas páginas. Y una de las recomendaciones que había allí, que la apliqué toda mi vida, era la siguiente: “Usted piense”, decía alguna página de aquellas. Yo lo apliqué. Si estás en la mañana limpiándote los dientes, piensa lo que estás haciendo: “Me estoy limpiando los dientes”. No estés ahí como si fueras un árbol, que no piensa. Si estás “pitchando” en el béisbol, piensa. Si estás disfrutando con unos amigos, unas amigas, piensa. El pensamiento es clave para entender lo que uno está viviendo, para no pasar por este mundo así como si fuera una nube que pasó.

 LA SOLIDARIDAD
En cada viejita que veo también recuerdo a Rosa Inés, que Dios tenga en su gloria, porque es la misma cara, son los mismos ojos pícaros, las mismas arrugas, es el mismo cabello largo y blanco. Es la misma bondad. Aquella anciana con un problema renal: “Seme tranca la orina”, me dijo. Ay, se le tranca la orina, Dios mío, la operaron, se le reprodujo no sé qué cosa, pero entonces la tienen acostada en una camilla que no tiene ni colchón. La camilla pelada, frío aquello, la pobre viejita. Entonces está de medio lado porque no puede estar acostada de frente, de medio lado con una sonda y una bolsita, para que vaya drenando. Imagínese que usted quiera orinar y no pueda. Uno a veces anda por ahí corriendo a ver dónde orina, porque no aguanta. Imagínate que eso sea todos los días. ¡Qué sufrimiento para una viejita! Entonces ahí la tienen de medio lado y con la cabeza doblada porque no hay una almohada, una bendita almohada no hay.
Ahora, yo le pregunto a los médicos, ok, el hospital no tiene almohadas. Pero, ¿no hay un vecino en la esquina que pueda prestar una almohada a esta hora? Se supone que a esta hora todo el mundo está trabajando, no está la gente durmiendo. No todo el mundo puede estar acostado con una almohada. Vayan a buscar una almohada. Apareció una almohada a los cinco minutos, o a los tres minutos. Y le pusimos su almohada. Si hubieran visto cómo le cambió la cara cuando le pusimos su almohada. Esas son las cosas, esos son los detalles que hacen a los grandes pueblos. La solidaridad, el amor, sea quien sea.


GÉNESIS
Es como aquella niña. ¡Ay!, aquí la llevo. Se llamaba Génesis. Un día, en un acto, me llegó corriendo entre el público. Creo que fue en el Poliedro. Fue y me abrazó. Ella tenía un cáncer en el cerebro. Y me dicen que no le queda sino un año de vida. ¿Qué hago yo por esta niña, Dios? Ella me regaló una bandera, allá la tengo y la tendré conmigo hasta el último día de mi vida, porque esa bandera es ella que está conmigo. Ella me dijo: “Chávez, toma mi bandera”. ¡Ah! ¡Qué dolor cuando supe la realidad! Hablé con Fidel y le hicimos un plan. La mandé pa’ Cuba con la mamá. La pasearon, la hicieron pionera. “Seremos como el Che”, dijo. Yo tengo hasta el video. Fue feliz hasta el último día de su vida. ¿Ve?, ¿qué más uno puede hacer? Es un angelito que anda por ahí cuidándonos. Allá está hecha bandera y aquí está hecha vida, Génesis.


Hugo Chávez Frías un hombre que está haciendo historia, es líder, su pueblo lo ama, gente de otros países lo admiran,  sus adversarios se sorprenden, pues es impredecible, lo que hace que sea único.


¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!

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