STEFANO
Día del bautizo de su primer poemario titulado “Adiós Samantha”, publicado por la editorial Monte Ávila. Feria del Libro, domingo, 5 de la tarde... a sala llena, demuestra los mil colores de lo que esta compuesto este encantador ser humano, de esa especie casi en extinción.
Evoco el primer día que nos tropezamos en una clase de poesía, su afabilidad tan genuina hizo enganche de inmediato. En mi pasar por ese curso, vi un Stefano siempre dispuesto a colaborar, a dar soporte con sus conocimientos informáticos, no se hacían esperar informaciones, libros, críticas literarias, entre otras, en menos de un pestañear de ojos, la teníamos en nuestro celular. En ocasiones era el único participante masculino, y las féminas en su habitual parloteo, cuando el intentaba dar una opinión sobre el tema tratado, se veía tomar aire para comenzar a dar su apreciación, pero la interrupción y el saboteo lo hacían desistir. Tenía la paciencia, que si ocurría un milagro de silencio, lograba realizar sus valiosos aportes o la genialidad de una buena pregunta. Así con la fluidez de un niño, y su adultez presente, con lo bien definido, de donde quiere llegar, transcurre este maravilloso encuentro con un Carcone Vásquez, lleno de interrogantes, inquieto ante lo que acontece a su alrededor, dando lo que él conoce bien, amor, servicio a la vida con autenticidad.Son esos seres que no tienen límites a donde quieran llegar, leí en el poemario algunos de sus odas, una más buena que otra, tuve que escoger al azar, para compartir con ustedes al final de mi escrito. Los versos tienen el sentir profundo, la sátira, el buen lenguaje literario. ¡Bien por tí muchacho! Brindo por tu éxito de largo camino, que las bendiciones lluevan ...
Que la estrella acompañante siempre brille, llena de la pureza, autenticidad y dulzura que te caracteriza. Millares de buenos deseos para ese pequeño duende, que alegremente un día tropezamos despertando el respeto y afecto mutuo, que de otras vidas conservamos.
¿DÓNDE ESTÁ EL POEMA?
Estaba entre la herida y la roncha
En la secreción oculta de lo que llaman carroña
Escuché entre el mastique, tu sonrisa de hiena
Devorándome.
Ahí’ta el poema en tu boca.
Stefano Carcone Vásquez




Comentarios
Publicar un comentario