LAS TEJEDORAS


De Generación en Generación
“Las mujeres y el arte  popular comparten un destino común en América Latina y el Caribe: aunque totalmente ubicuos en la vida diaria, son casi tan invisibles como poco respetados por quienes estudian esta región. A pesar de la extraordinaria abundancia  y las múltiples formas de expresión, el análisis del arte popular que considera la división genérica continúa siendo un páramo.(...) Con este tipo de investigación se intenta subsanar las deficiencias de los estudios anteriores, al tratar de balancear el desequilibrio en cuanto a la creación artística de las mujeres. (...) El arte popular sufre de una clara marginación intelectual, pero el arte popular que hacen las mujeres es invisible, como el trabajo doméstico; muchas de las actividades e las mujeres han quedado agazapadas detrás de esas invisibles labores del hogar y el arte popular es una de ellas. Es preciso revertir esta doble marginación intelectual.”   
ELI BARTRA


Esto ocurre cuando uno decide pasar unos días en las calles de Caracas, encuentras Festivales de Teatro, Ferias Navideñas, Foros en Filosofía, Educación, Comunicación en fin infinidades de actividades interesantes, me dirigía hacia una de ellas,  cuando en el camino me topé con la 5ta, Feria de Arte Textil en la Galería de Arte Nacional, no pude dejar de detenerme  disfrutar de conversar con esos hombres y mujeres, de diferentes partes del país, muchos descendientes directos de nuestros indígenas, con esa característica de paz, equilibrio, sin la contaminación del citadino, dispuestos hablar de su arte, experiencias, este es mi homenaje para todos ellos.


Teje con sus dedos



TEJEDORA
De José Luis Castillejos
http://joseluiscastillejos.wordpress.com

 La indígena de Chiapas,
es una tejedora de ponchos e ilusiones
que traza con sus manos líneas y figuras
ilusiones acabadas, pasiones extinguidas.

Sus manos se deslizan con frenesí
Sobre el cordel, lo hila y lo deshila
y teje imaginariamente corazones entre sí
de cuántos por la vida pasan.

Indígena de Chiapas,
veo en ti la estampa de la vida,
cómo aprietas el hilo
cómo le das color a la tela
cómo suspiras y cómo sudas.

De hinojos, con los brazos golpeando el telar
jalando uno a uno los hilos, metiendo los dedos,
tejes pasiones y corazones
construyes así las ilusiones de Dios.

Veo con cuánta paz deslizas tus manos
sobre figuras de conejos, bosques,
pinos de San Cristóbal (Chiapas)
y hace tapices humanos

Deseo que tejieras, de nuevo, la vida
que hilaras muy fino,
extremadamente despacio y buen tino
para evitar desaciertos dolorosos, sin salidas.

Podrías tu acaso tejer una nube?
ese pedazo del algodón gaseoso,
Suspendido en el aire,
de caprichosas figuras geométricas,
en forma de leones y de osos,
de espacios sin rimas, sin métricas.

Crees posible hilar nuevas ilusiones?
trazar nuevas rutas con tu hilo de algodón,
distinto a las terrenales pasiones
frenéticas y desaforadas de la razón.

Jalas hacia tí el pedazo de hilo de lana,
y algodón y aunque busco encontrar tu madeja
en el cesto imaginario de tu vida,
no se mucho de ti.

Sólo se que intentas por unos cuántos pesos
hacer tu manualidad
llevar a tu casa más que dinero
y entregar ilusiones a otros
que se apoderan de un pedazo de ti,
De tu tierra, de tu pueblo.

Indígena de Chiapas,
veo en ti a la leyenda
inexplicable, los verdes cerros,
los pinos floreando, los cafetos,
los telares, el aroma a café,
el agua que corre entre la cañada.

Desearía tan solo por un momento
meterme en tu mente, recorrer tus lagos
tus callejuelas empedradas,
Tejedor Warao
tu casa de adobe,
sentir el humo de tu fogón,
tus tortillas de maíz hechas a mano
y disfrutarlas cerrando los ojos.

La indígena de mi pueblo
es una tejedora de ilusiones
anhelo, alguna vez, que tejiera
una nueva ruta de la vida
con el sentimiento firme
de la mujer de Chiapas
que todo da y nada pide.

La indígena de mi pueblo
viste un rojo huipil,
falda cruzada
y anda con los pies descalzos,
con el niño sobre la espalda,
amarrado por un rebozo.

Tejedora Wayú
Así cruza por la vida,
ayuda a las labores del campo,
a, veces, agacha la cabeza ante un extraño
pero la alza altiva cuando defiende su espacio.

La indígena de mi pueblo es una gran mujer,
que lleva a cuestas amores de otros tiempos
tristezas, alegrías, llanto ahogado,
y camina por la vereda
y baja del cerro dando saltitos.

La indígena de mi pueblo es una gran mujer,
es una tejedora de ilusiones,
que teje la suya, cada día, al despuntar el sol,
al cocinar el maíz, hacer el café, echar la tortilla,
llorar con el humo e irse muy calladamente por la vida.


Colorido especial de América


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