TEATRO DE CALLE


 En la Edad Media, surgen las primeras manifestaciones del teatro de calle, vinculadas a las iglesias y al culto religioso que se celebraba en ellas. Al principio, se trataba de hacer partícipes a los fieles de la historia sagrada a través de algo más que la lectura de las escrituras bíblicas durante la misa, no había una conciencia actoral, ni de actuación, sino que simplemente se pretendía poner en actos lo que siempre se había leído. 
Poco a poco, una rama del teatro fue alejándose de la religiosidad,  debido a lo inconveniente que podía resultar la representación de ciertos argumentos o tramas dentro del recinto sagrado de los templos.
Los lugares más utilizados las plazas y calles de ciudades o pueblos. Dentro de las primeras fiestas en las que el teatro salió a la calle fueron el Carnaval y el día del Corpus.

 El teatro de calle lo dirigen unos actores que no pueden o no quieren actuar en un recinto cerrado, al corazón de un público que no puede permitirse el lujo de pagar para asistir a una representación a un teatro propiamente dicho. Además, muchas veces, el público al que se dirige ni siquiera está dispuesto a presenciar lo que los actores les van a mostrar, por lo que la esencia del teatro de calle es la dificultad en estado puro. Por ejemplo los espectadores, tienen unas características sociales tan distintas que es prácticamente imposible satisfacerlos a todos con el mismo espectáculo, por lo que los encargados del hecho teatral callejero tienen que utilizar toda su originalidad para intentar seducirlos, de ahí que las representaciones que obtienen sean generalmente tan poco convencionales.


Analicemos las ventajas o inconvenientes del teatro de calle,  imagínense si ya dentro de un teatro, con todas las comodidades que éste representa en los aspectos artísticos y técnicos, es difícil acoplar una producción, tratar de iluminar o proyectar la voz en la calle para lograr un resultado perfecto es un reto del que no siempre se puede salir airoso. Tampoco se dispone de un marco escénico concreto en el que desarrollar la actividad, lo cual puede ser tanto un inconveniente como un beneficio, ya que permite muchísima más libertad de movimientos, pero es complicado imaginar el espacio teatral preciso a la hora de crear el espectáculo y se hace necesario adaptarlo casi de forma improvisada.   Sin embargo, los actores callejeros tienen algo que ninguno de los demás tiene: la cercanía total con el público; poder tocarles, obtener una respuesta directa o encandilar a todo tipo de espectadores son en la mayoría de los casos, los mejores estímulos.



Dentro de los teatros de calle son de gran calidad en Alemania, España en diferentes sitios de Europa, en Latinoamérica esta Colombia, en Venezuela se esta desarrollando esta modalidad, pero es relativamente nueva.


El teatro de calle es una invitación para todos los públicos a asistir a un espectáculo digno y no siempre tan reconocido como debería. Gracias al esfuerzo incondicional de todos los artistas callejeros, los pueblos y ciudades tienen siempre ese colorido especial  porque envuelven a los caminantes con sus números y sus fantasías. Y nos demuestran, que la vida misma es el más grande de los teatros.





¡Viva el teatro de calle!

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