LA QUEJA, EL ENOJO...LA ACEPTACIÓN
“La causa raíz del
sufrimiento es que
nos identificamos con
nuestros pensamientos,
y nuestra mente está
continuamente dándole vueltas
a las creencias que
nos fabricamos.”
Eckhart Tolle
En
los últimos tiempos grupos de personas
en diferentes áreas comunes han sido producto constante de la queja y enojo, siendo
de alguna manera creadores de un ambiente denso, contaminando a otros, sin
embargo, otra comunidad de individuos rechaza
estas situaciones, cambiando su pensamiento, realizando silencio oportuno y convirtiendo
con aportes cordiales otro ambiente, anulando la negatividad que estas acciones
tóxicas generan.
Vivir
en la negación puede llevar a patologías y trastornos de personalidad; además
que no evitaría el sufrimiento, ya que los problemas se hacen más críticos y una
vida disfuncional.
Por
defecto y por las dudas, las personas andamos la mayor parte del día insatisfechas.
A veces, nos sentimos disgustados con una situación en la que juzgamos no tener
el control, pero quisiéramos tener.
La cola del supermercado
debería avanzar más rápido.
Las vías deberían
tener menos tráfico.
No debería llover
justo el fin de semana.
En otros temas, la
insatisfacción se genera en aquellos vínculos interpersonales que no cumplen
con nuestras expectativas.
Mi Jefe debería
tratarme mejor.
En esta compañía las
cosas se deberían hacer de otra manera.
Mi pareja tendría que
estar de acuerdo conmigo en todo.
¿Te reconocés
teniendo alguno de estos pensamientos?
Estos
ejemplos, no hacen más que reflejar lo
divertido y ridículo que los humanos podemos llegar a ser. En las afirmaciones
anteriores se refleja los verbos “debería”,” tendría” manifestando la necesidad
del control en cada situación de la vida, bajo la premisa de nuestra
insatisfacción.
Nosotros
los humanos insistimos en que las cosas
deben ser distintas de lo que son. Y pocas situaciones generan tanto
sufrimiento como pelearse con la realidad.
¿Y
cuáles son las consecuencias de esta insatisfacción permanente?
Nos
frustramos y nos enojamos con el mundo. Todo empieza a ser insuficiente. Nada
ni nadie alcanza.
Renunciamos
a trabajos, abandonamos parejas o nos mudamos a otro país en busca del paraíso
perdido. Y a pesar de ello, regresamos a la misma insatisfacción.
Cuando
nos sentimos descontentos, entramos en una vorágine de malestar y castración,
por lo cual tendemos a postponer nuestra felicidad a cuando finalmente hagamos
aquel viaje, o tengamos nuevo jefe perfecto o bajemos de peso.
Sin
embargo, la realidad insiste en mostrarnos otra cosa. Cuando efectivamente
llega ese viaje o el ansiado cambio de trabajo, en la mayoría de los casos no
entramos en ese estado idílico de felicidad y plenitud que esperábamos sentir.
Entonces,
ante semejante desilusión, tendemos a proponernos nuevos objetivos, y volvemos
a posponer el disfrute, entrando en un círculo autoperpretado de
insatisfacción crónica.
Las
neuróticas insatisfacciones de nuestra época. El lenguaje crea mundos. Se
recomienda en estos casos, la auto observación, empiezar a distinguir el contenido de las
conversaciones que tienes consigo, por ejemplo ejercitando el hábito de la
escritura diaria y volcándolos en un papel.
A
medida que desarrollemos la habilidad de detectar tus diálogos internos
descalificadores, podrás erradicarlos y reemplazarlos por otros.
ACEPTA LA REALIDAD
Cuando abandonamos el enojo
y la queja por todo lo que no cumple nuestras expectativas, se nos abre un
mundo de posibilidades. Principalmente, la oportunidad de aceptar y estar en
paz con lo que no podemos modificar.
Y
aquí vale aclarar: no confundamos aceptar con resignar.
Lo
que caracteriza a una persona que está en el estado de ánimo de la resignación
es que no ve al futuro como un espacio de intervención que le permite, a partir
de las acciones que ella misma emprenda, transformar el presente. Sin embargo,
generalmente la persona resignada no observa su estado de ánimo de la
resignación como tal. Para esa persona, la resignación aparece como un realismo
fundado.
La aceptación nos permite abocarnos a la tarea
de cambiar lo cambiable, sin ser consumidos por el lamentar inútil frente a lo
que nada podemos hacer. La aceptación nos coloca en la senda de la innovación
próxima.
En
simple… Cuando hay insatisfacción, nada alcanza. Y nadie te va alcanzar. Ni
ahora, ni después.
ACEPTA LA REALIDAD
Importante:
Soltar expectativas.
Aprender a soltar
miedos del pasado que nos impiden iniciar un emprendimiento que nos entusiasma.
Aprender a disfrutar
de las pequeñas cosas.
Manejarse en lo
nuevo.
Vigilar nuestros
pensamientos y el verbo.





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