EL ENCUENTRO



Cuando realizas una silueta en el blanco de un papel, cuando en cuerda, teclado o quizás soplando un instrumento das notas hasta convertirse en melodía, cuando  mezclas colores en tela y produces una pintura, cuando escribes prosa, poesía, ideas dejando que fluya de ti, de lo más intimo, con tus reales matices, únicos…ocurre un encuentro. Mejor dicho signos de lo que eres.

Día a día surgen señales… un amanecer, pájaros con su canto, los miles de verdes que ocurre en las hojas de un árbol, el olor de una flor, de la tierra, la textura de la piel de un conejo, sonidos del viento, cuando abraza lo que trascurre en el camino…visto desde tu interior despierta sutiles  vibraciones…ocurre un encuentro.


Si miras el cielo, bien sea en el día o en la noche, por el tiempo que desees elegir para tí, las señales, los registros fluyen, se mueve ese etéreo acompañante, pleno, brillante, silencioso y la vez colmado de registros dispuesto a despertarlos en tu aquí.



Muchas veces en nuestros días convulsionados, oscuros, cerrados desechamos la presencia de  Dios, negamos nuestra existencia, lo eterno, lo que nunca muere. Luego el llanto es inevitable, purificas  el espacio para reencontrar la infinitud. Cuanto espacio y tiempo para que ocurra, pues aparecen los miedos,  la falta de confianza, la falta de firmeza de todo eso sutil que nos hizo probar la felicidad absoluta.

¡Somos afortunados! La rueda de la vida, nos hace que volvamos a encontrar el camino de retorno, ¿despertamos? ¿Estamos conscientes del momentum? ¿Estamos conscientes de lo que somos?


No sintamos miedo…nos espera el encuentro.

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