OSCAR ARNULFO ROMERO

Un día antes de su muerte, hizo un enérgico llamamiento al ejército salvadoreño:
“Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”. Óscar Romero

El Padre Romero, como arzobispo, denunció en sus sermones dominicales numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó públicamente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política que ocurrían en El Salvador. Nunca fue indiferente a la injusticia contra los más necesitados.

El 24 de marzo de 1980, Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado con un disparo, mientras oficiaba la Eucaristía en la Capilla del Hospital La Divina Providencia, al momento de preparar la mesa para recibir el Cuerpo de Jesús. Murió de manos de un francotirador que formaba parte de los escuadrones de la muerte de ultraderecha, financiada por la Agencia Central Estadounidense (CIA).

Fue enterrado el 30 de marzo y sus funerales fueron una manifestación popular de compañía, sus queridos campesinos, las viejecitas de los cantones, los obreros de la ciudad.

Su asesinato provocó la protesta internacional en demanda del respeto a los derechos humanos en El Salvador. Dentro de la Iglesia católica se lo consideró un obispo que defendía la «opción preferencial por los pobres».

 En una de sus homilías, Monseñor Romero afirmó: «La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres, así la Iglesia encuentra su salvación» (11-11-1977).
El Monseñor Romero fue un ser cabal, que comprendió la práctica del evangelio de la religión que profesó, hoy sale de nuevo a la luz, pues el Papa Francisco aprobó este martes el decreto para la beatificación del arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980, informó la oficina de prensa del Vaticano.

Esto nos dice que el mundo está dando un giro, que personas que tienen posibilidades de alzar la voz, se hace posible, en nombre de los muchos (invisibilizados por mucho tiempo) y  reconocer las víctimas de violencias por imperios, que asesinan para mantener su predominio. Se abre un camino para el Justo.




¡Honor a los mártires de la violencia! 

Fuente: Wikipedia
              Telesur

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